Obesidad, laberinto con salida

En el marco del Día Mundial de la Obesidad, Lilly realizó el conversatorio La obesidad: un laberinto con salida,  espacio para visibilizar los desafíos reales que enfrentan millones de personas que viven con esta enfermedad crónica. Más allá de las cifras, la obesidad suele vivirse como un camino confuso, lleno de intentos fallidos, mensajes contradictorios y soluciones simplistas que no funcionan.

Aunque la obesidad es tratable, la falta de información médica clara, el estigma y la ausencia de acompañamiento profesional convierten su manejo en un verdadero laberinto, marcado por culpa, frustración y miedo a ser juzgado.

“El laberinto existe porque durante años se ha tratado la obesidad como un tema de voluntad individual. Eso retrasa el diagnóstico y el manejo integral. Cambiar la conversación permite ver a la obesidad como un problema de salud y acompañar a las personas con continuidad y sin estigma”, expresó el Dr. Iñaki Villanueva, director del área médica de Obesidad de Lilly México.

La obesidad no es un tema estético ni de esfuerzo personal. Es una enfermedad influida por factores biológicos, genéticos y ambientales. En este recorrido, las personas suelen enfrentar barreras como:

Soluciones milagro. Promesas rápidas que generan confusión, desconfianza y retrasan la búsqueda de atención médica.

“Sudo y no bajo”. Frustración ante la falta de resultados, incluso cuando hay esfuerzo, reforzando la falsa idea de fracaso personal.

Pensamientos intrusivos. Culpa, ansiedad y autocrítica constante que afectan el bienestar emocional y dificultan pedir ayuda.

Pérdida de balance. Impacto en la salud, la energía, el trabajo, las relaciones y la autoestima.

Dietas que agobian. Tratamientos percibidos como restrictivos y agotadores, que llevan al abandono sin acompañamiento adecuado.

Desconexión con la propia identidad. Estigma internalizado que genera aislamiento y evita el contacto con el sistema de salud.

Pedir ayuda. El punto clave donde se reconoce que buscar atención médica no es rendirse, sino cuidar la salud.

Para entender cómo los países están respondiendo a este desafío, presentaron los resultados del informe global Una epidemia de inacción: evaluando las respuestas nacionales a la obesidad, elaborado por Economist Impact, que ubicó a México en el lugar 11 de 20 países evaluados. En el pilar específico de Manejo de la Obesidad, el país obtuvo 61.1 puntos, reflejando que cuenta con guías clínicas vigentes y rutas de diagnóstico establecidas.

Se han identificado más de 200 complicaciones asociadas a la obesidad, entre ellas: Diabetes tipo 2 (con un riesgo incrementado en 243%), Hipertensión (113%), Dislipidemia (74%), Enfermedad coronaria (69%) y Apnea obstructiva del sueño, presente en aproximadamente 70% de las personas con obesidad.

Sin un acompañamiento continuo y basado en evidencia, la enfermedad puede progresar de manera silenciosa y aumentar la probabilidad de desarrollar estas condiciones. La obesidad también impacta el bienestar emocional. El estigma puede convertirse en una barrera que retrasa la búsqueda de atención o dificulta mantener un tratamiento.

El mensaje es claro: la salida existe, pero requiere cambiar la conversación sobre obesidad, dejar atrás el juicio y avanzar hacia un enfoque médico, integral y empático.