La Secretaría de Cultura de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) levantan el telón en el Auditorio Nacional para iniciar una nueva temporada de El cascanueces, el ballet clásico que se ha convertido en una de las tradiciones decembrinas más arraigadas de la cartelera y que ofrece funciones hasta el 23 de diciembre de 2025.
La experiencia artística y familiar, que mezcla en el escenario la fantasía y la tradición con la magia decembrina, se presenta con música en vivo en el Auditorio Nacional, en una producción de gran formato en la que participan la Compañía Nacional de Danza (CND) y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes (OTBA), bajo la dirección de Ayyub Guliyev.
La presente versión de El cascanueces se basa en la coreografía de Nina Novak, sobre el original de Lev Ivanov, y reúne en escena a más de 240 artistas, entre bailarinas, bailarines y músicos, además de la participación de más de 60 estudiantes de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea y de la Academia de la Danza Mexicana, quienes se integran al elenco en distintos roles.
La historia del ballet, uno de los más interpretados del mundo, narra el viaje fantástico de Clara, quien tras recibir un cascanueces como regalo de Navidad, es conducida a un universo de sueños en el cual el juguete cobra vida como príncipe y la lleva a recorrer mundos mágicos como la Tierra de la Nieve y el Reino de los Dulces, escenario de danzas emblemáticas que celebran la imaginación y el espíritu navideño.
El director artístico de la CND, Erick Rodríguez, destacó el valor simbólico de la obra: “El Cascanueces tiene la virtud de ser una obra para todo público: para quienes aman el ballet, para quienes nunca han venido y para las familias que quieren hacer de la Navidad una celebración compartida”.
Estrenado originalmente en 1892 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, El cascanueces está basado en el cuento El cascanueces y el rey de los ratones, del autor alemán E.T.A. Hoffmann.
La producción que se presenta en el Auditorio Nacional mantiene la escenografía de Sergio Villegas, el vestuario de María y Tolita Figueroa, y la iluminación de Laura Rode. Más que una puesta escénica, El cascanueces se ha consolidado como un ritual que reúne a generaciones.