En Mendoza el vino no viene solo. Hoy, esta región del oeste argentino se afirma como uno de los polos gastronómicos más interesantes del continente americano, con cocinas que narran el territorio a través de ingredientes de estación, huertas orgánicas, técnicas de autor y entornos que invitan a quedarse a la mesa.
La Guía Michelin lo confirmó en su primera edición para Argentina (2024): con 15 menciones, Mendoza se ha ganado un lugar en el mapa gourmet de América Latina. Entre esas distinciones, seis restaurantes destacan por su propuesta audaz, elegante y profundamente conectada con el paisaje cuyano.
Angélica Cocina Maestra. “Wine first” es el concepto que organiza la propuesta de este restaurante. La experiencia comienza con un recorrido por la bodega -para entrar en clima y entender cada etiqueta- y continúa con exclusiva carta pensada para exaltar el vino a través de ingredientes locales. La Guía Michelin destaca su enfoque moderno sobre la cocina mendocina.
Casa Vigil. Es el hogar del reconocido enólogo Alejandro Vigil, apodado “el Messi del vino”, y de su esposa María Sance. Luego de una recorrida por los viñedos, el menú anticipa sabores de la tierra cuyana con platos elaborados a partir de productos de temporada, muchos provenientes de su propia huerta. La recomendación es no irse sin probar alguna de las más de 50 preparaciones con tomate creadas por María. El entorno rústico y su narrativa artística completan la experiencia.
Brindillas. Destacables platos como la berenjena asada con romesco y dados de anchoa en salazón, así como el uso de ingredientes como cordero de Lavalle o pescado del Atlántico.
Azafrán. El chef Sebastián Weigandt encabeza una propuesta que vincula cocina de autor con investigación ancestral. Como parte del proyecto, estudia la dieta de los primeros pobladores de la región y la reinterpreta en dos menús. El chivo cuyano y los vegetales de temporada tienen un papel protagónico. La calidez del espacio se complementa con el gesto personal del chef, quien presenta muchos de los platos directamente en la mesa.
Zonda Cocina de Paisaje. Dentro de la Bodega Lagarde, este restaurante se nutre de un huerto orgánico lindante a una plantación de olivos. Tomates, lechugas, ajíes, acelgas y hierbas aromáticas son el punto de partida para una cocina de cercanía, que mira al paisaje y lo traduce en sabor. La terraza abierta a los viñedos ofrece una experiencia envolvente.
Riccitelli Bistró. Esta propuesta de la bodega Matías Riccitelli Wines está montada sobre contenedores reciclados trasladados a los viñedos. Su arquitectura disruptiva prepara el escenario para una cocina que también rompe moldes. “De la tierra a la mesa” es el concepto rector.
Así, una nueva narrativa culinaria emerge desde Mendoza: menos solemnidad, más origen; menos protocolo, más paisaje.