El cáncer de ovario es uno de los padecimientos oncológicos más letales entre las mujeres. Tan solo en México, se estimaron 4 mil 179 nuevos casos y 2 mil 551 defunciones en 2020. Esto se refleja en una relación mortalidad-incidencia de hasta 65 defunciones por cada 100 casos diagnosticados.
Aproximadamente 7 de cada 10 casos se detectan en etapas III o IV, mientras que apenas entre el 20 y 25% se identifican de manera oportuna. Este retraso se ve agravado por la naturaleza inespecífica de los síntomas, que puede provocar demoras de entre 6 y 12 meses en el diagnóstico.
Algunas de las señales más frecuentes como la inflamación abdominal persistente, dolor pélvico o abdominal, sensación de saciedad temprana y cambios en los hábitos intestinales suelen normalizarse o subestimarse, retrasando la búsqueda de atención médica.
Bajo este contexto, la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC) hace un llamado a visibilizar esta enfermedad y fortalecer su atención dentro del sistema de salud.
“El cáncer de ovario ya no puede ser una enfermedad huérfana. Es urgente elevar su atención a una prioridad en la agenda pública mediante el desarrollo de una Norma Oficial Mexicana que garantice equidad, acceso y calidad en el diagnóstico y tratamiento para todas las pacientes”, expresó Mayra Galindo, directora general de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer.
La Asociación informó que el documento será presentado ante autoridades mexicanas de salud con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de políticas públicas que permitan transformar el paradigma de atención del cáncer de ovario en el país, visibilizando la relevancia del diagnóstico oportuno, la referencia temprana y el acceso integral al tratamiento para mejorar la supervivencia de las pacientes.
Como parte de este esfuerzo, la AMLCC, en conjunto con especialistas y actores clave del sector salud, presentaron el documento Priorización Estratégica de Cáncer de Ovario: Una ruta crítica para la supervivencia y la equidad, iniciativa de co-creación que busca transformar el abordaje de esta enfermedad en México mediante un enfoque más integral, participativo y centrado en las pacientes.
La Dra. Claudia Cano, especialista en oncología y colaboradora del documento, destacó que uno de los principales retos continúa siendo la detección tardía de la enfermedad. “Todavía vemos pacientes que llegan en etapas avanzadas porque los síntomas suelen confundirse con otros padecimientos. Necesitamos fortalecer la sospecha clínica y promover una mayor conciencia tanto en pacientes como en el primer nivel de atención”.
El documento enfatiza además la necesidad de fortalecer la educación y capacitación en ambos frentes, elevando el índice de sospecha clínica y promoviendo una mayor conciencia sobre las señales de alerta.
En este sentido, la Dra. Patricia Cortés subrayó que la educación médica continua y el trabajo multidisciplinario son fundamentales para reducir las brechas en atención. “La colaboración entre especialistas, médicos de primer contacto y pacientes es indispensable para lograr diagnósticos más oportunos y mejorar la ruta de atención”.
Asimismo, se identifican áreas críticas en la continuidad de la atención, particularmente en la comunicación entre equipos médicos. Para atender este reto, se plantea una “ruta crítica” que establece metas claras, como lograr la referencia a tercer nivel en menos de 15 días, reducir el tiempo al diagnóstico a menos de 30 días e iniciar tratamiento en un periodo no mayor a 30 días posteriores al diagnóstico.
Finalmente, la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer invita a todas las mujeres a informarse y no minimizar síntomas que, aunque parezcan comunes, podrían ser señales de alerta. Visibilizar el cáncer de ovario y fortalecer la colaboración entre pacientes, médicos e instituciones es un paso fundamental para avanzar hacia diagnósticos más oportunos y mejorar la calidad de vida de quienes lo enfrentan.