Ana Paula Castro, Luisana Barrios e Isha Téllez forman parte de las 48 mujeres mexicanas que han ampliado su formación y su contribución científica, profesional y social gracias al programa Women in STEM (Mujeres en STEM) del British Council, la organización internacional del Reino Unido para las relaciones culturales y las oportunidades educativas. Cada una recibió un apoyo financiero integral para cursar una maestría en alguna de las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas) en universidades del Reino Unido, y hoy ese conocimiento regresa a México con impactos tangibles: talento especializado y mujeres que inspiran y acompañan a nuevas generaciones a abrirse camino en estas disciplinas.
Durante los últimos seis años, esta iniciativa del British Council ha brindado apoyo para el desarrollo del talento femenino en disciplinas esenciales para la competitividad del país, al tiempo que atiende una brecha estructural de género en sectores de alto valor agregado.
“Estamos convencidos de que ampliar el acceso de las mujeres a la educación especializada es una de las vías más efectivas para reducir la brecha de género en STEM. Pero también es fundamental visibilizar estas historias de éxito, porque muestran que sí hay referentes, que sí es posible, y que el talento femenino es indispensable para enfrentar desafíos globales que requieren miradas diversas”, destacó Isabel Gil, directora de Cooperación Cultural y Educativa y Jefa de Artes del British Council en México.
Mayor productividad
En México, la subrepresentación femenina en STEM sigue siendo un reto estructural. Solo el 38% de las mujeres cursa licenciaturas STEM y apenas el 9% manifiesta interés en estas áreas en edades tempranas, de acuerdo con estimaciones del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE). Atender esta brecha no es únicamente un tema de equidad. El mismo análisis estima que cerrar la brecha de género en STEM podría incrementar la productividad científica del país entre el 17% y el 20%. Por ello, invertir en la formación avanzada de mujeres en STEM no solo transforma trayectorias individuales; fortalece el ecosistema científico y económico de México.
La evidencia internacional refuerza este argumento. Estudios como Gender Gaps and Scientific Productivity in Middle-Income Countries muestran que, una vez superadas las barreras estructurales, las mujeres investigadoras pueden ser más productivas que sus pares masculinos. En el caso de México, el análisis señala que las investigadoras en universidades públicas llegan a ser hasta 8% más productivas, lo que se traduce en mayor generación de conocimiento, innovación aplicada y soluciones con impacto directo en el bienestar social.
Las participantes regresan con conocimiento especializado, nuevas metodologías, redes internacionales y una visión ampliada. Estos elementos fortalecen equipos de trabajo más diversos, innovadores y eficientes, factores directamente vinculados a una mayor productividad económica y competitividad.